Hallo aan iedereen die zijn naar aanleiding van deze ruimte, ons aanmoedigen, hun ervaringen over de ziekte te delen en op en op ... te gaan, ook al kost het ons te begrijpen en te voltooien verspreiding van Narcolepsie.
Met dank aan u allen en Mariana voor het verhaal (ik zet het hier omdat op het gebied van de literatuur werd verloren!)
MAN'S BEST FRIEND
Mariana Duhalde
Sandro is een harige dier rariteit, de toekomstige eigenaar, Miriam, ook niet omdat het behaard is, maar ze is ook een zeldzaamheid. Maar de manier waarop deze twee mensen als individuen in de wereld van het onmogelijke, ondermijnt alle verwachtingen en statistieken mogelijk te maken. Onze kleine vriend, andere pup is normaal, gewoon, met uitzondering van een klein detail dat weinigen kunnen missen. Het dient als een voogd, dus als een ziet er een geduchte blaffen te ontmoedigen ongewenste roofdier, kun je beter niet over Sandro, die slapen vast, tot het gevaar voorbij is. Als een huisdier, laat veel te wensen over omdat het niet reageert zoals verwacht op knuffelen en oor krabben. Het is bijna alsof acariciáramos een kussen. Als aan de andere kant hebben we een show hond, een trotse dier goed geurende en glanzende vacht, een wandeling en veerpoot naar de buren te nemen wilt, vergeet het maar. Het zal niet werken. Probeer eens het penseel riem, en misschien meer succes. Maar als we genoegen nemen met wat gezelschap, zal Sandro ons niet teleur en zal altijd aan onze voeten, zonder dat u hem omkopen met lekkere hondenkoekjes. En dat is precies wat Miriam zoekt, niet wetende dat wat vindt u nog veel meer. Dat kleine detail dat maakt zo veel te geven, is het aas dat Sandro heeft zijn mouw.
Miriam parece ser una más de las tantas adolescentes típicas del nuevo mundo moderno, pero sin dudas no lo es. Sufre y disfruta, reprime y explota, se empaca y desempaca en cuestión de segundos, y busca y rebusca aunque no siempre encuentra. Su juventud la hace vivir todo a mil por hora, sin pausa o descanso, aunque de singular manera. ¿Por qué de singular manera? Porque si se enoja demasiado con sus padres o hermanos, por ejemplo, en vez de dar un sonoro portazo de película, solo se limita a caer derrumbada al piso, literalmente hablando. Y ante la situación más graciosa e insólita, sus rodillas la traicionan y parece que se desmayara de risa.
Su vida no es fácil, pero de alguna u otra manera, así es para todos sin excepción. Lucha por buscar una identidad que no se parezca a ninguna, lucha por pertenecer sin perder su verdadera esencia, por ser cool o al menos parecerlo, lucha porque su padecimiento no la limite, ni condicione la forma en que los demás la ven. Y nunca pierde las esperanzas. Se ríe de sí misma, se burla de sus defectos parodiando sus teatrales caídas, convirtiendo lo que podría ser tragedia en comedia. Por eso, cuando ve a Sandro, que frenéticamente emocionado por sus caricias se desploma sin aviso previo, no necesita saber más nada. Es un punto de encuentro, como cuando en matemática dos líneas se cruzan. Tiene que ser suyo y de nadie más, sin duda alguna.
Miriam mira a quien será su perro y ve más allá de todo. Porque entiende, y porque puede apreciar lo que tantos descartan. Ella y él son únicos, entre tanta monotonía impuesta. No necesita más nada. La mujer que la atiende, intenta explicarle que tal vez no sea la mejor elección porque lamentablemente el perrito… Pero Miriam la interrumpe. Simplemente lo quiere, y con gran determinación, lo toma en brazos ante la mirada incrédula de la mujer, y le susurra algo al oído, porque ella sabe que puede escucharla. Termina el papelerío correspondiente, prepara su bici y coloca al cachorro, que ya comienza a salir de su ensueño en el canasto, con calma y sin apuro.
El aire fresco de la mañana les hace bien a los dos, los reconforta, los activa. Miriam mira Sandro, y le regala una pequeña sonrisa, muy controlada para evitar que el cachorro se emocione, porque ambos saben bien qué puede pasar a continuación. Con complicidad, Sandro la mira, pero no mueve la cola; sólo la mira.
Miriam piensa en cuántos planetas y lunas se tienen que haber alineado para que este encuentro sea posible, por más que no crea en horóscopos y astrología. Piensa en qué dirá su padre cuando se entere de todo y prepara un discurso contundente y preciso para ganarle, aunque sabe que un NO de papá jamás dura demasiado.
Sandro, el nombre que ha elegido para su amigo, hace honor a su madre, fanática del gitano rompecorazones. Sabe que cuando su mamá lo escuche, se enamorará del cachorro automáticamente. Todo cubierto. Mejor, imposible.
Y pensar que hubo quien le dijo que antes que un perro, mejor sería que eligiera un gato, porque es bien sabido que no hay criatura a la que le guste más retozar 23 horas al día. Pero para dormir a cualquier hora, ella no necesita compañía. Miriam no necesita eso, un minino está bien para algunos pero lo que ella quiere es un perro, un animal cariñoso y leal, eso es lo que ella quiere. Que te siga al fin del mundo, en las buenas y en las malas, que se emocione con el ruido de tus pasos en la puerta, que te mire sin reproches y sin exigencias. Y ya lo tiene.
El detalle, ese raro detalle que los hace tan especiales a ambos, no es traba alguna. Cataplexia o no cataplexia, serán inseparables y felices, sin importar lo que nadie diga. Porque cuando Miriam se ría a carcajadas de alguna pavada y sienta que sus músculos la traicionan y la dejan caer, sabrá que el cálido hocico de Sandro la traerá de vuelta suavemente. Y cuando estén de paseo en alguna encantadora plaza de barrio, y Sandro se emocione tanto al ver a otro perro, tanto que su cuerpo le falle, Miriam le palmeará el lomo, lo tomará en sus brazos y le susurrará una vez más al oído esas palabras secretas que sólo ellos conocen: “ ya no estás sólo”.
©2009, Mariana Duhalde
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